POINT DE LUNETTES

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OCTAVIO UZANNE LA ENCUADERNACIÓN MODERNA ARTÍSTICA Y CAPRICHOSA AUTOR: OCTAVIO UZANNETraducción, introducción, glosario final de términos de encuadernación y notas .. Product #: 978-84-96508-59-0 Regular price: $17.31 $17.31 1000

LA ENCUADERNACIÓN MODERNA ARTÍSTICA Y CAPRICHOSA

AUTOR: OCTAVIO UZANNE
ISBN: 978-84-96508-59-0
Tirada: 1200 EJEMPLARES
Nº páginas: 280
Dimensiones: 21.00cm (alto) x 17.00cm (ancho)

Precio: 18.00€

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En La encuadernación moderna, artística y caprichosa, Octavio Uzanne hace primero un minucioso recorrido por la historia de la encuadernación, para describir después, como un catálogo de animales raros, a los bibliófilos que frecuentaban las librerías del París de finales del XIX. Termina hablando de los principales encuadernadores y de los tipos de encuadernación de moda en su época. Estéticamente, opta por una defensa a ultranza de la innovación, contra las miradas retrospectivas y burguesas amantes de la tradición. El libro destaca por la reproducción de 72 encuadernaciones de la edición original de 1887, que suponen un verdadero catálogo de la encuadernación francesa de fines del XIX. La traducción está minuciosamente complementada con notas para aficionados y profesionales, una introducción que sitúa al autor en el contexto histórico y con reflexiones sobre la encuadernación actual. Hay también un glosario final de términos de encuadernación y artes del libro.

Texto 2
(págs. 211 a 212)

A las guardas hay que prestarles una atención especial. Desde hace siglos se ha usado y abusado de esos papeles especiales decorados a mano formando distintas figuras, en especial, el papel peine, los marmoleados o los que tienen formas de caracolas, y me da coraje, hablando con sinceridad, ver algunas obras firmadas por maestros doradores de ahora adornadas con estos penosos papeles en las guardas que parecen no estar ya de moda ni tener nada que ver con los constantes progresos de la papelería de lujo. Un libro cubierto de marroquín y de pequeños hierros, vestido en su interior con estos desagradables papeles de correctores o de libros de cuentas, se me representa como el efecto que produciría una hermosa mujer coqueta, vestida con un extremo gusto, cuyos secretos ocultos desmintieran absolutamente su belleza externa.

Es necesario que, al abrir el libro, el ojo sea cautivado, encantado, extasiado por la armonía de tonos  y la concordancia de los materiales y la disposición del juego de las guardas y las cejas del libro encuadernado. Normalmente esto no ocurre: las guardas de seda, de moaré o de satín suelen ser de un color crudo, de una hechura vulgar, de una apariencia canalla que insulta o contradice el conjunto de la encuadernación. Esto ocurre porque el encuadernador más hábil en su oficio no siempre elige las leyes de la armonía y de la delicadeza, y su mirada no tiene en absoluto la educación artística deseable para elegir las guardas. Yo aconsejaría, a todos los bibliófilos preocupados por tener una encuadernación perfecta en todos sus aspectos, que eligieran ellos mismos los materiales de tela y de papel destinados al interior del traje de sus libros.

Es una cuestión fundamental: pues se trata de prohibir inexorablemente toda la papelería y las sedas ordinarias que forman parte de los almacenes de los señores encuadernadores. Antes de hacer encuadernar un libro, un bibliófilo debe tener reunidas todas las piezas que forman parte de su vestimenta y, después de haber visto varias pieles de marroquín y haber elegido el matiz que conviene a su gusto y a su intención, después del diseño de los planos, de la elección de los pequeños hierros y de la rueda que elegirá para el interior de las tapas, debe elegir las guardas y las contra-guardas. Para esto, el bibliófilo exquisito debe tener siempre en su ropero pequeños retales de telas de tonos fúnebres o alegres colores, de sedas ligeras, de tisús Pompadour, de rasos preciosos, de finas telas apagadas, de terciopelos ultra finos, un verdadero arsenal de pequeñas bellezas recogidas de acá para allá callejeando por los anticuarios. Así conseguirá asombrosas combinaciones para vestir sus libros. Y si no está convencido de qué tono o qué tela es la que debe usar, yo no me precipitaría, y me contentaría momentaneamente con ponerle al libro unas guardas provisionales hechas de papel blanco.

 

Texto 2
(pág. 242 a 247, Introducción)

Hace tiempo que envié al Sr. Lucien de Rosny al encuadernador tan misterioso como dócil que encuadernó una partida de sus libros. Era el año de gracia de 1860. En el catálogo de las obras de este difunto bibliófilo, cuya venta fue realizada en 1874 por el experto y cuidadoso librero Chossonnery, es muy destacable la lista asombrosa de encuadernaciones y medias encuadernaciones. Este letrado singular empleó no solamente el paño escarlata, el terciopelo, la felpa, el marroquín de tonos especiales y los tejuelos con títulos de oro y de plata, sino que además, usó todas las pieles de animales del planeta: junto a encuadernaciones de del estilo Derôme y de Trautz-Bauzonnet, había encuadernaciones fantásticas de pelo de oro; medias pieles de serpiente, encuadernaciones en piel de nutria, de piel de zorro, de piel de tigre real, lomos de piel de pantera, lomo cubierto de piel de oso blanco... todo un zoológico parece haber sido utilizado para las pródigas aficiones bibliofílicas de este feliz coleccionista y de esta imaginación encantadora...: Media piel de foca azul; encuadernación de piel de lobo negro del Canadá; media piel de topo, media piel de ratón... La lista no tiene final y es adorable su variedad.

Yo no sé si toda esta zoobibliofilia fue muy apreciada por los libreros compradores, pero yo no lo dudé en absoluto: siempre ocurre que los precios no suben más cuando están cerca de la cima de la adjudicación: el Arte de la guerra del conde Dupont, 1838, en 8.º, encuadernado en pleno tigre real, no sobrepasó los 7 francos. Hubiera sido para ahorcarse el no haber asistido a semejante subasta.

No es dado a todos los amantes de los libros el despojar así a los leones y a las panteras, a las boas y a los chacales por el simple gusto de enriquecer la biblioteca de uno. Pero, sin llevar más lejos la fantasía, yo creo que cada biblioteca un poco personal debe tener un concepto menos ordinario de las medias encuadernaciones y abandonar por fin en su banalidad a los fabricantes de cueros patentados al uso.

Manuel García (Huéscar, Granada, 1966) posee ya una amplia y consolidada trayectoria como poeta desde que publicara su primer libro, Estelas (1995), al que seguirían Sabor a sombras (1999) y, dentro de Point de Lunettes, Cronología del mal (2002) y Poemas para  perros (2008), además de otros títulos como De bares y de tumbas (2011), La sexta cuerda (2014) y, el más reciente, Es conveniente pasear al perro (2017), publicados por Hiperión. Como editor en Point de Lunettes, ha escrito la introducción y hecho la edición, junto con Anselmo Martínez, de Siete romances de Joaquín Romero Murube (2004), además de traducir y editar los raros poemas franceses de  Ángel Ganivet Cancionero a Mascha Diakovsky, (2014), de cuya obra finlandesa es especialista. Asimismo ha traducido del francés el libro de Octavio Uzanne La encuadernación moderna, artística y caprichosa (2013). Amante del libro en todas sus facetas (lector, escritor, editor, encuadernador...), ha redactado artículos de bibliofilia en revistas como Los Papeles Mojados de Ríoseco o, en la actualidad, Entorno Literario. Manuel García es también músico, como violagambista y autor de letras para la discográfica Alqhai & Alqhai, entre otros diversos trabajos.

Octavio Uzanne (1851-1931) fue un escritor francés que dedicó gran parte de su vida a investigar y escribir sobre el mundo de los libros. Se movió en los círculos algo escandalosos del Decadentismo literario, junto a amigos artistas, escritores y bibliófilos como Jean Lorrain, Remy de Gourmont, Albert Robida, Claude Popelin, Édouard Rouveyre etc. Sin contar sus muchas colaboraciones en prensa, le debemos al menos nueve estudios serios sobre bibliofilia y encuadernación: Caprices d'un bibliophile (1878), Nos amis les livres. Causeries sur la littérature curieuse et la librairie (1886), La Reliure moderne, artistique et fantaisiste (1887),  Les Zigzags d'un curieux: causeries sur l'art des livres et la littérature d'art (1888), Bouquinistes et bouquineurs. Physiologie des quais de Paris du Pont royal au pont Sully (1893), Contes pour les bibliophiles (1894, con Albert Robida), Dictionnaire bibliophilosophique, [...] à l’usage des bibliognostes, des bibliomanes et des bibliophilistins (1896), Les Évolutions du bouquin (1897), L'Art dans la décoration extérieure des livres en France et à l'étranger (1898). Salvo dos relatos cortos de sus Cuentos  para bibliófilos (1894), ninguna de sus obras se ha traducido al castellano, lo cual indica el lento desarrollo de la bibliografía sobre encuadernación en España.

 
CARACTERÍSTICAS DEL LIBRO
NÚMERO DE PÁGINAS 280
AÑO DE EDICIÓN 2013
TIRADA 1200 EJEMPLARES
IMPRESO A DOBLE TINTA Y A COLOR
ILUSTRACIONES 72 LÁMINAS A COLOR
TIPOS JANSON TEXT
NÚMERO DE COLECCIÓN Nº 2 DE LA COLECCIÓN LIBROS DEL ENTORNO
IMPRENTA ENTORNO GRÁFICO (Atarfe, Granada)

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